Joe Waters

Joe Waters es el tercero en discordia. Joven, ambicioso y con una prisa exagerada y excesiva por triunfar. Nunca acabó la carrera, pero no le preocupaba en absoluto. Ya en el colegio empezó a tener un olfato especial para los negocios. A los cinco años montó una pequeña empresa de catering, que explotaba a la hora del recreo. A los siete años, todos los niños acudían a él en busca de aquel cromo que nunca salía y no te permitía acabar la colección. A los nueve, creó un simulacro de video club, alquilando a precios bajos todas las películas infantiles del mercado; tuvo mucho éxito, justo es reconocerlo. Y cuando creció un poco más, ya en el High School, explotó la compra venta de juegos de videoconsola, lo que le reportó un dinero considerable.
Con tanta actividad empresarial, no tenía ni tiempo ni ganas de estudiar. Sin delatar a nadie: pudo graduarse gracias a una pantalla de plasma que alguien disfrutó de lo lindo. Siempre fue un trepa.Pero Joe era feliz. Su experiencia hasta el momento le demostraba que no le hacía ninguna falta tener un diploma para ganar dinero. No le importaba remangarse y estar horas trabajando siempre y cuando obtuviera notables beneficios. Y ganó mucho dinero, pero siempre quería más. No tenía suficiente. Necesitaba ser rico a toda costa.
Así como Gus y Wanda habían sabido disfrutar de sus ganancias, con viajes, ropa bonita, una casa de revista de decoración, joyas, etc. Joe Waters era un tacaño integral. A pesar de que su cuenta corriente estaba repleta, vivía en un pequeño apartamento de una sola habitación, no usaba la calefacción para no gastar, y tenía una televisión en blanco y negro que había heredado de su abuelo. Por supuesto, su aspecto reflejaba a la perfección su forma de ser: hacía mucho tiempo que no cambiaba su vestuario. No hace falta decir que Joe no era un ejemplo viviente de generosidad.
Joe representa en el cuento a aquellos que creen que lo saben todo, porque llevan mucho tiempo haciéndolo ó porque simplemente minusvaloran lo que cuesta hacer las cosas. Son aquellos que consideran que todo lo que hay que hacer debe hacerse al mínimo coste, sin que importe para nada la calidad del resultado final. Joe Waters representa el arquetipo de los departamentos de compras de muchas empresas, en las que, independientemente de todo, se compra aquello que sea más barato, no lo que resulte más barato al final, que no es lo mismo. Casi siempre, las cosas baratas acaban resultando las más caras.