Se dice que escribir un libro, al igual que plantar un árbol, o tener un hijo, es una de las actividades que toda persona debería abordar alguna vez en su vida.

En nuestro caso, hemos cumplido con los tres requerimientos. Ciertamente, lo del libro  ha sido el último  en llegar, pero tambien hay que avisar que fue casi por casualidad:  Estábamos inmersos en un proyecto de redefinición del ciclo de desarrollo de una importante empresa de I.T., cuando se nos ocurrió que debíamos encontrar mecanismos de comunicación que fueran más allá de los tradicionales.

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El esfuerzo de la tarea realizada era tal que convenía que se conociera por todos los caminos posibles. Por ello pensamos en que escribir un libro y presentarlo a un concurso de ensayos y pensamiento podría ser una vía aceptable para ello. Y así fue que de una manera tan simple nació la idea de "Ya se quien tiene tu queso".

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Obviamente, tenía que ser un ensayo, pero no tenía por qué ser "plasta". Entonces se nos ocurrió la idea de combinar una novela empresarial con una segunda parte que fuera una reflexión técnica sobre los aspectos comentados en la parte inicial. La segunda parte, obviamente no sería fácilmente digerible, pero entendíamos que pasaría más fácil si previamente se "endulzaba" con algo entretenido. Esto fué la génesis de la "Funny management lee-brary".

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Me imagino que cada cual escribe los libros como quiere, como puede, o como le dé la gana. En nuestro caso, la técnica es relativamente fácil. Buscamos un título, sobre el título desarrollamos un argumento que ligara, por un lado con el título y por otro lado, con el tema. El título que se nos ocurrió fue “ya sé quien tiene tu queso”. Bueno, ya sé lo que están pensando... se querían aprovechar del tirón de ventas de otros libros... querían confundir al público con nombres parecidos... la portada se parece mucho... ¡infamia! ¡Nada más lejos de nuestro ánimo! Se nos ocurrió sin más, y el resto son aquellas casualidades de la vida...

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Y ¿por qué ese título? se preguntarán. Bueno, por varias causas. Por un lado, representa algo parecido a la respuesta de la pregunta que plantea el conocido best seller (sí, aquel en el que están pensando ahora, pero que no nombraremos, para no incurrir en acciones de propaganda). Por otro lado, el tema nos iba como anillo al dedo por dos razones fundamentales: En primer lugar, porque el proyecto sobre el cual queríamos comunicar tenía mucha relación con gestión del cambio y la adaptación a situaciones cambiantes. Pero por otro lado, la construcción de sistemas de información se puede asimilar, en el fondo, a cualquier tipo de construcción y la parodia con la construcción de fábricas de queso servía perfectamente.

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Además, buscábamos divertirnos y eliminar un poco de estrés, razón por la cual intentamos que todos los nombres tuvieran un doble sentido, Para aquellos que lean el libro, verán que cada uno de los nombres tiene algún significado. Algunos pueden parecer bastante evidentes, otros hay que obtenerlos utilizando técnicas de pronunciación, adyacencia y refraccionamiento silábico avanzado, mutaciones semánticas inversas, lectura inversa, o simplemente pensando un poco. El conocimiento de idiomas como el castellano, catalán, inglés, francés, griego clásico ó napolitano puede ayudar a discernir estos significados.

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Escribir el libro fué relativamente rápido. Había un plazo fijo para presentarlo al premio (23 de Junio). Casi le llevó más trabajo al bueno de Pepe hacer los dibujos a  los escritores escribir el libro. Incluso el día antes de presentar el libro hubo que correr, Viajes nocturnos con originales de dibujos, niños sin cenar para poder entregar los dibujos a tiempo, el escanner que va y no funciona... vamos, lo normal, los riesgos del directo. Hay que reconocer realmente que seguro que José Angel dedicó más tiempo que el resto junto. Solo tienen que ver la enorme cantidad de dibujos que generó, y la calidad de los mismos. Seguramente gastó más en fotocopias en color que los derechos de autor que cobraremos.

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Obviamente, Murphy tenía que aparecer tarde ó temprano. Y vaya si apareció. Cuando el libro estaba terminado, se me ocurrió mirar el número de palabras (porque el concurso tenía un número de palabras mínimo) y .... por un ataque de dislexia al leer las condiciones, no cumplíamos con el número mínimo de palabras. Ya no había tiempo material ni ánimos para escribir diez mil palabras en una noche... Todo estaba perdido.Y esto no fue lo único. Encontrar alguien que imprima los cuatro juegos en papel en un día tampoco fue fácil y menos hacerles llegar el fichero, que por alguna razón no recibían, y cuando lo recibieron no lo podían abrir...¡maldito Murphy!

Una vez el libro estuvo escrito, la cuestión era conseguir su publicación (ya que, obviamente, no ganamos el premio y por cierto no nos han devuelto las cuatro copias en papel que enviamos, con la pasta que nos costó la broma). Era evidente que este libro no era suficientemente soporífero y plomizo para conseguir que la fundación DMR nos recompensara nuestra ardua labor. Aviso para navegantes: Si participan alguna vez en el concurso de ensayos de esta fundación, procuren que el resultado de su creación sea lo más denso e indigerible posible. de no ser así, no tendrán ninguna posibilidad y se dejarán las cejas y el dinero tontamente.

La primera intentona fue en Ediciones Urano, por aquello del libro original... A través de nuestra buena amiga Núria Pons, de la Casa del Libro, contactamos con Carlos Martinez, que nos hizo poco o ningún caso, a pesar de la opinión favorable de su departamento literario. No era cosa de desanimarse, por lo que a través de otro buen amigo, Felipe Requejo, socio de Deloitte Consulting, conseguimos contactar con el director general de Gestión 2000, Alexandre Amat; le enviamos el manuscrito y como podrán ver en las opiniones, el libro les gustó, pero...no encajaba con la línea editorial, al menos durante este año.

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Pero seguía sin cundir el desánimo. Un buen día, buceando en internet, llegamos a la página de ediciones Granica. Oh Sorpresa! eran los editores de Dilbert, de Ken Blanchard y otros. Enviamos un correo a Marina Granica y probamos de contactar con ella. Hay que decir que, quizá por la suerte, por la calidad del material, o por la llamada de un tercer buen amigo, Yan Bello, por entonces director general de Excellence, conseguimos una cita con Marina. Y a partir de ese momento, empezamos a ver la luz... A Marina no le desagradó el libro, ni las ideas acerca de la promoción, entre ellas esta página que estais leyendo; leyeron el libro, les gustó y en poco tiempo decidieron publicarlo... y hasta hoy.

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Por ello, queremos desde aquí agradecer a Núria, a Felipe y a Yan su empujoncito, a Marina, Martín y Carina de Ediciones Granica, por haber confiado en nosotros, y, aunque menos, a Carlos y Alexandre, por habernos atendido. Lamentamos por ellos el error que cometieron no aceptando publicar el libro, que se está conviertiendo en un enorme éxito de ventas....

Y también a Griselda, Marçal y Antonia, por ayudarnos en la elaboración del libro y en las correcciones, y a Félix, Aléx, Carles, Felipe, Toni, Yil , Sandra y Marta Damore, por haberselo leído y proporcionar opiniones constructivas y en muchso casos divertidas...

Y tambien a la fundación DMR, por tener el detalle de no notificar siquiera que no has ganado, ni perdido ni empatado, ni nada, ni devolver los manuscritos ni nada de nada...ah! y por poner un número mínimo de palabras.