Pepe
 
 

 

 

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Industrial de las Telecomunicaciones, especializado en infraestructuras de redes de banda ancha y no tan ancha, es sin embargo, desde su tierna infancia, un enamorado del dibujo y la pintura. Su madre lo puede atestiguar, e incluso todavía posee las pruebas documentales del estado en que José Ángel dejó el pasillo de su casa, a la tierna edad de dos añitos.

Desde entonces, ha sido un no parar de gastar lápices, rotuladores, acuarelas, pinceles, guaches y cualquier otro artilugio, excluyendo, claro está, las pinzas de caracoles. Sus hijos están realmente hartos de notar que su padre le ha sustraído, con nocturnidad y alevosía, sus respectivos estuches de lápices de colores y/o rotuladores.

Ha expuesto sus obras en los prinipales pasillos y comedores de las casas de sus amigos, puesto que para él la creación artística debe alimentar al espíritu pero no al cuerpo.

Su papel en este libro se ha centrado fundamentalmente en la limpieza del estudio del profesor, y, a ratos libres, en la confección de la mayor parte de los dibujos que se han incluido en el libro y en la página web.